El secreto del éxito de un concierto de 100 Monkeys es que el grupo lo maneja exactamente como lo que es: un músico exitoso como actor (Jackson Rathbone de “Crepúsculo”) y algunos de sus amigos actores, quienes pasan también por músicos decentes.No hay pretensiones de que ellos están en lo alto de las tablas. Tocan en locales pequeños como el Crocodile Rock Cafe de Allentown, donde estuvieron la noche del jueves, y cobraron la misera de 10$ para entrar.
Se atascaron amenudo de una manera desestructurada, con muchas canciones iniciadas con sacudidas y llegando a incómodos finales.
Desde que sus canciones son un poco conocidas – vendidas sólo desde su página Web o digitalmente – aquí no necesitaban construir tensión en el escenario o repetir una canción: 70 minutos y 13 canciones en la noche, ellos simplemente anunciaron, “Vamos a tomarnos un breve descanso,” y dejaron el escenario durante 15 minutos antes de volver para otra media hora de música.
Pero ellos claramente disfrutaron de lo que estaban haciendo, y maldita sea si el show no fue muy bueno: en su mayoría canciones surf-rock, un poco R&B incluído en una buena medida. Ellos fueron, por turnos, apasionados (“Wicked World”) y muy desprendidos, como se lanzaron juntos (“Wing’s of Fire”) pero buenos, y en ocasiones muy buenos.
Añadían además ocasionales sorpresas instrumentales: el guitarrista (mayormente) y actor Ben Graupner tocó la trompeta, el percusionista Tío Larry la flauta en “Twenty to One”, y Rathbone la mandolina en una bonita mezcla country de “Junkie”.
El grupo acostumbra a cambiar entre sus miembros los instrumentos entre canciones – Rathbone tocó el teclado, la batería, la guitarra, el bajo y la mandolina durante la noche – fue interesante, pero no afectó mucho a la música. Rathbone fue decente en todos ellos – tocando el teclado con sus brazos moviéndose como si nadara, y tocó unos acordes decentes en “The Monkey Song” y un bonito blues en “Grocery Store No More”.
Rathbone también cantó la mayoría de las canciones, en una voz profunda conmovedora. Graupner cantó algunas de las otras.
Los miembros del grupo rindieron tributo a su amigo y compositor, Spencer Bell, quien murió de cáncer – el grupo esta presentando un concierto homenaje en su memoria el 24 de Abril en Dallas. Empezaron con “Made of Gold”, el tributo de Rathbone a Bell, y escribió “The Monkey Song” y “Twenty to One”.
Apesar del bajo perfil del grupo, el público cantó las letras de muchas canciones – haciendo una llamada-respuesta con Rathbone en “Orson Brawl”. Ocasionalmente se perdieron con algunas llamadas con su propio: “¡Te queremos Jackson!” fue oído un par de veces.
Y el público ayudó al grupo con una improvisación, escogiendo “Hot Nurses” como el título para que el grupo cantara un monólogo interior – el cual hicieron a golpe de reggae.
Después de terminar con “Grocery Store No More”, una canción que Rathbone dijo que fue escrita en Philadelphia y tocada en directo por primera vez en el concierto de 100 Monkeys’ Croc Rock la pasada primavera, el grupo estuvo unos buenos 90 minutos conociéndo a fans, tomándose fotos y firmando autógrafos.
Con esta última sesión casi tan larga como el concierto, estaba claro que el público estaba allí por más que la música.
100 Monkeys claramente no son Bob Dylan. Y tampoco son Matt Dillon. Pero hicieron un buen show. Y esto es, despues de todo, el mundo del espectáculo.
Gracias a JacksonRathboneSource | TodoTwilightSaga
Fuente: Lehighvalleymusic




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